Los ecos sordos de las milenarias piedras al derrumbarse todavía resonaban fuerte en los oídos de todos ellos. Solamente habían pasado un par de días desde que dejaran el pueblo maldito de Wiggenstain. Allí la sangre de demonios y satánicos habían teñido de rojo oscuro sus espadas. Los aldeanos podrían disfrutar de un merecido descanso, aunque el mal que se había introducido en la tierra perduraría durante muchos años.
Río arriba, navegando con calma, remontaba un navío mercante. Su capitán era cuanto menos extraño; nacido en los reinos élficos no había podido encontrar refugio entre las ramas y los campos. La obsesión del gran azul, en el que tantos de los suyos habían perdido la cordura, cada día crecía con más fuerza en su corazón. Cerca de él se encontraba un mediano llamado Moflee, arrastrando un peado mandoble que manejaba con la misma destreza de un director de orquesta una varita; su mente estaba perdiendo la cordura hasta el punto de creerse reencarnación del mismísimo Sigmar Sledgehammer.
Bajo la cubierta el resto de la tripulación no inspiraba más confianza. A través de la puerta de los camarotes se podía escuchar los cánticos graves entonados por el enano Góldomer no hablaban de batallas diferentes a las del amor, ni de tesoros distintos al de la belleza. Pulcro y elegante, solo su tamaño y su barba hacían que los ojos creyeran lo que los oídos no podían. Alejada en un rincón y estudiando un libro extraño una muchacha jovén y vivaz se centraba en el estudio de la alta magia. Gathil, pues asi se llamaba, había embarcado como guía de la baronía, pero ahora era miembro de pleno derecho.
Por último, y jugando con una moneda de dos caras, Griff, o Raftor como se hacía llamar de vez en cuando, se dedicaba a clasificar, tasar y comprobar cada pieza de oro, cada elemento de porcelana que habían tomado como recompensa.
Partieron a Middenheim, donde habrían de descubrir quién, o quienes, poseen El Poder Tras El Trono.
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2 comentarios:
"Y llegaron a la ciudad unos días antes de que ésta empezara con su embriagador festival. Cinco días de fiesta en los que la ciudad se transforma. Allí, tras la apariencia festiva, se esconden secretos, traiciones y mentiras que este ortodoxo grupo de aventureros empiezan a desentrañar. Tras el hilo conductor de uns impuestos discriminatorios para enanos, clérigos y hechiceros, pilares básicos de la ciudad de Middenheim, los aventureros descrubren tramas difícilmente imaginables mientras remontaban pacíficamente el río. Tal vez, en algún momento, los escritos de Golthomer sean publicados en forma de diario, y la verdad, surja a la luz como la llama de una vela".
(Básicamente, si al gran caminante le parece correcto, podríamos publicar en el blogg, que por cierto, acabo de descubrir por casualidad, el diario de hazañas que estoy llevadno, es decir, el montón de hojas que me das junto con mi hoja de personaje en cada sesión).
"La trama desenredada,
el mundo tranquilo.
La ciudad salvada,
Los héroes al exilio".
Una trama de dificil calificación. Dónde el caos tendió sus redes hasta las más altas esferas de la ciudad, y corrompió por igual a jueces, a clérigos y a nobles...
El poder tras el trono desvelado por un grupo peculiar dónde los haya: un elfo marinero, un enano seductory parlanchín, un halfling iluminado, un humano viejuno con doble personalidad, y una aprendiz de hechicera con aspiraciones de archimaga. Todo muy coherente....
Qué nos deparará la siguiente aventura... Los premios obtenidos por salvar Middenheim de la desolación no mercen más comentarios... Partiremos y comenzaremos una aventura más,... quizá de aquí a unos años...
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